Bueno, pensaba escribir sobre el por qué puñetas las mujeres andamos desde nuestra pubertad quitandonos los pelos de nuestro cuerpo. Con lo fácil que sería nacer sin él.
Reconozco que es una manía horrible, pero es mia, que quieres que te diga, tan mía como este relato que adjunto a continuación con la fecha y la hora exacta de cuando lo escribí.
Curioso, no lo he corregido, está tal cual lo parí, así lo dejo.
""Jueves-09-FEB-1995 19:51"" ""Su plateada cabeza asomó entre las frías aguas del riachuelo. Observó, con grato asombro, que la borrosa imagen verde de lo que le dijeron era un árbol, se convertía ante sus ojos en un gran ramo de verdes hojas que se inclinaba majestuoso sobre el río, su río. Giró su angulosa cabeza. Continuó atónito mirando lo que en las dos orillas que limitaban su acuático mundo había. De pronto, un sonido nuevo, como todo ese día, le hizo quedarse inmóvil, observando algo muy extraño para ‚l. Sobre una hoja, flotando en el agua, una rana croaba antes de abrir su enorme boca y atrapar a una mosca. Se quedó mirando fijamente al batracio. Este dio un gran salto hasta la orilla con sus enormes patas y aterrizó junto a un extraño ser, muy diferente a la rana y mucho m s grande que ella. Al extraño le sobresalía algo largo y fino que desembocaba en el río. Su cabeza fue r pida: Era un peligroso pescador del que debía huir. Pero la curiosidad era mas fuerte que la supervivencia. Nadó hasta la orilla. Observó al pescador detenidamente. Sus ojos estaban cerrados. El sol le había proporcionado un color rojizo a su cara. Su brazo izquierdo estaba extendido sobre la arena, sujetando la tan temida caña de pescar, pero su brazo derecho reposaba sobre su cuerpo. La mano derecha abrazaba algo entre sus dedos. Salió del agua y se acercó silencioso. La curiosidad le podía. Trepó por las piernas del pescador hasta aquel trozo de carne rosáceo que sujetaba su mano. Algo viscoso rozó su carita plateada. Lo chupó y le gustó, así que continuó deleitándose con aquel manjar blanco que acababa de descubrir. De repente notó como el extraño cuerpo fláccido comenzaba a ponerse duro, a moverse, cobraba vida. Se asustó, pero estaba embriagado y su redonda boca lo atrapó entero. Siguió lamiendo su manjar salado y dulzón a la vez. El pescador despertó de su siesta con un sopor dulce y agradable, y vio cómo aquel pequeño ser plateado estaba succionando su pene con fruición. Se quedó quieto, observando a medida que aumentaba su excitación y su placer. La boca del pescadito se abría cada vez m s, hasta introducir todo su sexo en ella. Cuando llegó la explosión del orgasmo vio como aquel animal, borracho de semen, se lamía y de un salto volvió a sus frías aguas. Fue el inicio de una larga amistad. Y el pescador por fin despertó. ""
Wednesday, February 21, 2007
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1 comment:
Jo, que poco original!! Es la típica historia del pez que sale del agua para hacerle una mamada a un pescador!!
jeje
He ahí el giro que nunca se le ocurrió a Hemingway!!
No, ahora en serio y una vez más... ¿Dónde está ese rio??!!
Un besote.
Escribe, escribe, escribe...
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